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Crear una empresa desde 0

Qué tipo de empresa y trámites deberás afrontar

Si eres una persona que tiene ideas, proyectos, y sobre todo, iniciativa, ¿por qué no crear tu propia empresa? Sabemos que hay muchos trámites dificultosos que hay que realizar, pero no te preocupes, desde Defensa Económica ponemos a tu servicio nuestro equipo de expertos para que te asesoren en cada una de las cuestiones, y así consigas que tu idea de futuro se convierta en una realidad.

Elige el tipo de empresa y comienza los trámites

¿Qué tipo de empresa vas a crear? Es lo primero que vas a tener claro, ya que a la hora de emprender, definir tu tipo de ejercicio laboral es una tarea fundamental. Es lo que va a determinar cada uno de tus movimientos y, en función de tu trabajo, el éxito que obtengas.

Autónomo

Entre las opciones a elegir, puedes convertirte en autónomo. Esta es una persona física que realza por cuenta propia una actividad económica. Se caracteriza porque no existe un capital mínimo legal a aportar, el empresario se responsabiliza de la empresa con todos sus bienes, y no se precisa de proceso previo de constitución, entre otras cuestiones.

Los tramites a realizar para constituirse como autónomo son, en primer lugar, darse de alta en el Centro de Empresarios de la Agencia Tributaria. De esta manera, comenzarás a figurar legalmente en el registro. Tras esto, es necesario que obtengas el número identificativo de Afiliación a la Seguridad Social, el cual se consigue en la Tesorería General. También es necesario que te des de alta en el Régimen Espacial de Trabajadores Autónomos de la Seguridad Social, donde se especificará el tupo de ejercicio que estás haciendo y tu calidad como autónomo.

El siguiente paso es la inscripción de la empresa en la Tesorería territorial de la Seguridad Social, que asigna al empresario un número para su identificación, y un código de Cuenta de Cotización para el control de las mimas. Por último es necesario emitir una solicitud de las licencias pertinentes en función de la actividad que tú, como empresario autónomo, vayas a realizar.

Sociedad Limitada

Se trata de una sociedad de carácter mercantil en la que el capital social se encuentra dividido en participaciones sociales de todos los socios. Se caracteriza por que el capital social mínimo no podrá ser inferior a 3.000€, la responsabilidad estará limitada al capital aportado, y existe un impuesto sobre sociedades.

Sus trámites son la certificación del nombre de la sociedad por el Registro Mercantil como primer paso, seguido de la firma escritura pública de la Constitución de la Sociedad ante notario. Tras ello, es necesario que te inscribas en el Registro Mercantil y solicites también el número de Identificación Fiscal de la Agencia Tributaria.

Al igual que en el caso anterior, deberás darte de alta en el Centro de Empresarios y liquidar el Impuesto sobre Actividades Económicas. Además de registrar en el Régimen de Seguridad Social a cada uno de los miembros de tu empresa.

El siguiente paso será la inscripción de tu sociedad en la Tesorería territorial, seguido por la comunicación de apertura del centro de trabajo en la Consejería de Trabajo de la comunidad autónoma y por último, la solicitud de las licencias pertinentes.

Sociedad Anónima

También puedes elegir, como tercera opción, constituirte como Sociedad Anónima. Es una sociedad de tipo capitalista, especialmente diseñada para la participación de un gran número de socios. Es además, de carácter mercantil, y su capital está dividido en acciones que son emitidas por cada parte individual. La diferencia fundamental que tiene este tipo de empresa con la sociedad limitada, es que, además de albergar un mayor número de socios, el capital que deben aportar estos a la empresa es mucho mayor, con un mínimo de 60.000€.

Los trámites para su constitución son muy similares al anterior caso que acabamos de ver, solo difieren en que la sociedad limitada es mucho más flexible que la anónima. Además de la diferencia de capital, los estatutos exigen menos previsiones y si se van a hacer aportaciones no dinerarias al capital de la sociedad. En este caso, se necesita de la ayuda de un experto independiente designado por el Registro Mercantil, que emita un informe sobre el valor de lo que se pretende aportar.

Por otro lado, este tipo de sociedades tienen un funcionamiento más estricto, puesto que exigen que las convocatorias de juntas generales se hagan previamente en anuncios de prensa y en el Boletín Oficial del Registro Mercantil. Por último, destacar que el tipo de actividad de estas dos empresas también varía. En principio, una sociedad limitada puede desarrollar cualquier actividad, mientras que otras como las sociedades bancarias, gestoras de fondos de pensiones o seguros, solo pueden ejercerse desde sociedades anónimas.

Pon tu empresa en marcha

Desde Defensa Económica entendemos que todo esto es complicado, largo y tedioso, por lo que tenemos el objetivo de asesorarte en cada uno de tus pasos. De esta manera, tú solo te tendrás que preocupar de dar lo mejor de ti y conseguir sacar tu proyecto adelante. Nosotros te respaldamos y te animamos para que emprendas tu nueva vida laboral.

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